Retablo de la Virgen de ChiquinquiraComenzando el siglo XVIII se dió un hecho que tendría una importancia capital en la formación del sentido espiritual y regional del extremo occidente venezolano: el milagro de Chiquinquirá, oriunda de Colombia.
 
Una molendera de cacao, dice la tradición, se encontró en la playa del lago una tablita que recogió y llevó a su casa. La usó para tapar la tinaja hasta que se dió cuenta de que en ella estaba pintada una imagen santa.
 
El Hermano Nectario María narra el suceso: "El viernes 18 de noviembre de 1.709 estaba la mujer de nuestra historia entertenida en los quehaceres de su oficio ordinario de molendera de cacao, cuando oyó distintamente los golpes que daba el cuadro en la pared de la cual colgaba. No prestó cuidado a este suceso y volvió a entregarse a su acostumbrada labor; pero, he aquí que nuevamente se repiten los anteriores golpes, sin que por ellos abandonara su trabajo y fuese a cerciorarse de la causa de este fenómeno. Sin embargo, habiéndose este repetido por tercera vez, se encaminó la señora hacia el cuadro y con gran sorpresa advirtió que se iluminaba y aparecía en él una perfecta imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá. No bien hubo observado esto, cuando, dando rienda a su emoción, corrió a la calle y exclamó a grandes voces"
 
Desde entonces uno de los factores, quizás el mas grande, medulares de la zulianidad es la precensia de la Virgen de Chiquinquirá.
 
Bibliografía:
Ocando Yamarte, Gustavo. Historia del Zulia, 137