Archive for 24 julio 2010

LA PRIMERA CONCESION PETROLERA A EXTRANJEROS

Barroso con los alemanes Hasta el gobierno de Castro el petróleo, en diferentes formas, era usado por los zulianos. Desde los primeros pobladores que lo utilizaban como trampas donde sus presas quedaban pegadas, hasta el combustible para el alumbrado.

Con Cipriano Castro, desde el 28 de Febrero de 1.907 el Distrito Colón había sido concedido a Andrés Vigas; y en la misma fecha los distritos Maracaibo y Bolívar a Antonio Aranguren para la exploración, perforación y explotación del petróleo. Ambos concesionarios eran venezolanos e instrumento de las transnacionales. Castro no quería saber nada de potencias extranjeras.

En cambio Gómez sí. Los extranjeros lo habían ayudado a asegurar el golpe. Por eso en diciembre de 1.909 firmó con John Allen Tregelles un contrato de concesión para la exploración y explotación petrolera del Estado Zulia junto con Táchira, Trujillo, Mérida, Lara, Falcón, Carabobo, Anzoátegui, Sucre, Nueva Esparta, Monagas, Yaracuy y el Territorio Federal Delta Amacuro. Prácticamente caso todo el país.

Así se otorgó con esplendidez la primera concesión petrolera sobre el Zulia a extranjeros. El contrato cubriría la historia del Zulia de treinta años. Este sistema duraría sesenta y seis años.

 

Gustavo Ocando Yamarte, Historia del Zulia, pág. 455 

LA ESQUINA DE MAC GREGOR

Una imponente edificación construida en 1.892 por ingenieros franceses bajo los auspicios de Don Emilio Mac Gregor, dio nombre a uno de los lugares de mayor tradición. Su ubicación frente al mercado la convirtieron en el almacén mas visitado entre 1.930 y 1.940. Aún se conserva la fachada.

La esquina de Mac Gregor era el corazón de Maracaibo, por allí pasaba el tranvía que iba a Bella Vista y cruzaba en la esquina de RJ Villasmil al costado del convento, en toda la calle Ciencias. La esquina conformada por la intersección de las calles Comercio y Colón era uno de los sitios mas emblemáticos de la ciudad. Según Rafael Rincón González “allí convergía todo el mundo, no solo la gente común, sino los que estábamos metidos en la música y las artes porque al costado estaba La Zulianita, lugar predilecto de diversión y encuentro de escritores y poetas, eso se llenaba de gente de todas clases”.

Tras su construcción también albergó la bodega de Fernando Villalobos y desde 1.914 fue residencia del General José María García, su ubicación conformó un punto estratégico durante las primeras décadas del siglo XX debido a que marcaba el arranque de la ruta del tranvía y se acentuó a partir de 1.930 con la instalación de una bomba manual de gasolina en su acera

La Esquina de Mac Gregor

Pulsa este link para escuchar una gaita alusiva a la esquina: La Esquina del Recuerdo con Germán Avila

Emilio Mac Gregor Noboa fue un comerciante zuliano de fines del siglo XIX y principios del XX, fundador de la afamada firma de comercio que llevó su apellido, junto con Alberto Estrada y el apoyo de los García Nebot. Su famosa esquina fue uno de los sitios favoritos de reunión de los fanáticos del beisbol y de las carreras de caballo. “En la década de los setenta se incendió el edificio y sólo quedaron las paredes externas como fachadas falsas de cinematografía”, comentan Luis Guillermo Hernández y Angel Parra en su Diccionario General del Zulia.

Por dentro Mac Gregor era como las tiendas por departamentos que existen ahora porque allí vendían de todo: ropa, pintura, artículos para el hogar y hasta juguetes. Era uno de los almacenes donde vendía mas barato y además era el mas grande, así que siempre estaba muy concurrido por la gente de toda la ciudad. Al lado estaba un quiosco de revistas del difunto Carlos Quintero donde se conseguía la prensa. En el mismo edificio estaban Calzados Ciro, que era la principal zapatería de Maracaibo, Molko, ropa de caballeros y también la Casa Eléctrica. Mac Gregor ocupaba la parte interna posterior.

Frente a la Casa Mac Gregor, tal como permanece hoy, estaba el Hotel Victoria y hacia el otro frente el mercado principal, atrás quedaba la Botica Italiana. Era la zona donde se concentraba el comercio, todas las líneas de carros estaban allí; el punto tuvo se mayor auge en la década del 30 al 40 época en la que se podía encontrar gente deambulando todo el tiempo, de día y de noche. Una de las cosas mas curiosas del lugar era que instalaban unos pizarrones para publicar las noticias de última hora. Los periódicos de la época, El Excelsior, La Información y Panorama, tenían un calígrafo que anotaba con tiza sobre un pizarrón negro todas las noticias que les iban llegando. La prensa de Caracas llegaba cada semana porque la traían en barcos, en cambio los pizarrones los actualizaban diariamente.

Los carros ya no pasan por el frente y el mercado también desapareció, solo el Hotel Victoria sigue como fiel vecino y mudo testigo de ese Maracaibo inolvidable

Tomado de Viejo Zulia, págs 80,81

EL NAUFRAGIO DE LA “ANA CECILIA”

01__LAGO_DE_MARACAIBOLa “Ana Cecilia” partía el 08 de Agosto de 1937 en su rutinario viaje hacia Cabimas, en el muelle había un numeroso grupo de personas que despedían a sus familiares que embarcarían en la motonave. El dueño y capitán de la embarcación, Arturo Soto, presentó a las autoridades del Resguardo la lista de pasajeros que en total llegan a 98 y estaba compuesta solo por hombres. La realidad a bordo era diferente ya que los pasajeros pasaban de 200 y no solo iban hombres sino también mujeres y niños. Un testigo a bordo comentó posteriormente “Iba mucha gente bebiendo ron en la cubierta”

Los motores arrancaron a las 10 de la noche y cuando llevaban 20 minutos navegando, el viento se hizo fuerte, para ese entonces iban a la altura de La Arriaga y San Francisco. Los mas prudentes suplicaron al capitán que regresaran porque el viento estaba muy peligroso con tanto exceso de pasajeros. El capitán Soto se opuso y ordenó que le gente se fuese a acostar, amenazando con tiros a los oponentes. Acto seguido ordenó al maquinista que diera mas velocidad.

A los cinco minutos, la “Ana Cecilia” se fue hacia un costado y se volteó. Como había exceso de pasajeros los salvavidas no eran suficientes- El capitán Soto logró hacer tres disparos pidiendo auxilio. Nadie los escuchó. Empezó gente a desaparecer bajo el agua. Algunos de los pasajeros quienes eran buenos nadadores lograron llegar a las orillas del lago. El naufragio había tenido lugar a las 10:20 de la noche y los primeros auxilios llegaron a las 2:00 de la madrugada, mas de 80 personas se habían ahogado.

De mas de 200 pasajeros solo se salvaron 112, toda la ciudad se consternó. El Presidente del Estado decretó duelo publico, una formalidad pues la ciudad entera lloraba la tragedia. Todos se movilizaron en colectas para los damnificados y gran parte de la República se conmovió con la tragedia y envió sus auxilios. Monseñor Godoy dispuso para el día 11 un funeral solemne en la catedral para las víctimas.

Jesús Enrique Lozada escribió: “Racimos de vidas humanas que desgranaron los turbiones, vivero de esperanzas, de esfuerzos, de amores, de ilusiones, perdido bajo un hervor de espumas, quedáis entrelazados y confundidos en el recuerdo bajo el bello nombre de esa nave, alba como una tumba. Quedan las madres sin consuelo, las viudas desoladas, los hijos en desamparo. Y un hondo grito de dolor que resuena sobre el Lago, se propaga por todos los ámbitos como la luz del día y sube y parte la noche, como rayo de tormenta que desgarra los cielos oscuros”.

A todas luces, decenas de hombres habían sido víctimas de la imprudencia y, en parte, de la avaricia que muchas veces “rompe el saco”.

 

Gustavo Ocando Yamarte, Historia del Zulia, págs. 524-526